El anime es, desde hace décadas, una de las mayores potencias de proyección musical del planeta. Japón nos ha regalado a Yoko Kanno, Joe Hisaishi, Susumu Hirasawa, Hiroyuki Sawano, LiSA, Aimer, RADWIMPS… una máquina imparable de openings y endings que se convierten en hits globales antes incluso de que sepamos de qué va la serie.
Por eso resulta tan raro, tan impactante y tan extrañamente emocionante cuando, de repente, el anime decide ignorar su propio arsenal y pone una canción occidental.
No un insert song japonés con influencias, no un cover disfrazado.
Una pieza en inglés o una sinfonía europea tal cual, sin traducir, sin pedir permiso.
Para el público japonés es un shock: están acostumbrados a que sus series hablen exclusivamente su idioma emocional.
Para nosotros es otro shock distinto: de pronto sentimos que alguien, al otro lado del mundo, nos está mirando directamente a los ojos y diciendo “esta canción vuestra… la necesitamos para contar algo que solo nosotros entendemos, pero que vosotros ya sentís”.
Es un abrazo raro.
Es un robo con cariño.
Es Occidente convertido en arma secreta del anime.
Los casos que más duelen
1. **“Fly Me to the Moon” – Neon Genesis Evangelion (1995-1996)**
26 endings distintos del standard de Sinatra. Un jazz americano de los 50 se convierte en el diario clínico del colapso mental de Shinji Ikari.
2. **“Oda a la Alegría” – Beethoven en Evangelion y The End of Evangelion**
El himno universal de la fraternidad humana suena mientras la humanidad se disuelve en sopa tang. Crueldad máxima.
3. **“Boléro” – Maurice Ravel en Digimon Adventure, 02 y tri. (1999-2018)**
Una obra francesa de 1928 anuncia el fin del mundo digital tres veces en 20 años. Generaciones enteras de niños japoneses crecieron con Ravel como sinónimo de apocalipsis.
4. **“Carry On Wayward Son” – Kansas en Supernatural: The Animation (2011)**
Sí, la serie de la CW tuvo adaptación anime oficial (26 episodios). Y sí, mantuvieron la canción exacta de Kansas cada vez que cerraban un arco. El mismo puñal, pero ahora en dibujo japonés.
5. **“The Great Pretender” – The Platters/Freddie Mercury en Great Pretender (2020)**
Cada caso termina con una versión distinta. El doo-wop americano más elegante convertido en himno de estafadores internacionales.
6. **“This Fire” – Franz Ferdinand en Cyberpunk: Edgerunners (2022)**
Un tema indie británico de 2004 como opening idéntico 10 veces seguidas. Empieza siendo himno de rebeldía y termina siendo tu propio funeral.
Menciones rápidas que también pegan fuerte
- “Roundabout” – Yes → JoJo’s Bizarre Adventure
- “Tank!” – Yoko Kanno (pero con raíces en jazz latino americano) → Cowboy Bebop
- “What a Wonderful World” – Louis Armstrong → insert song en Violet Evergarden (episodio 10)
- “A Cruel Angel’s Thesis”… espera, no, esa es japonesa, pero todo el mundo cree que es occidental.
Epílogo
Cuando el anime usa una canción nuestra no es fanservice.
Es apropiación cultural al revés y con amor.
Es Japón diciéndonos: “vuestra música también puede doler en japonés”.
Y nosotros, al escucharla, sentimos algo que muy pocas veces sentimos viendo anime:
que nos están hablando directamente.
Que nos reconocen.
Que nos incluyen en su dolor, en su euforia, en su locura.
Y ya nunca podremos escuchar esas canciones igual.
Porque ahora también son de ellos.
Y un poquito más nuestras que antes.